BRUSELAS
Diego Molpeceres
Un tremendo delirio. Podríamos decir que eso sienten muchos aficionados a la buena cerveza cuando pisan por primera vez el mítico local de la capital europea. Tras agotadoras jornadas turísticas contemplando escaparates por donde brota el chocolate, el amante de la cerveza siente que el esfuerzo ha merecido la pena.
Un local que bate records
Tras nuestra excursión, con la primera pinta en la mano, podremos encontrar una mesa donde sentarnos. El siguiente paso consiste en alucinar con el libro donde vienen todas las cervezas de
las que disponen en su almacén. Esta amplia oferta se debe a que ofrecen
cervezas de multitud de países del mundo. Así que, una vez llegado el momento,
deberemos decidir a qué punto del planeta deseamos trasladarnos con nuestro
próximo trago. ¿Subimos al elefante rosa?

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